La iniciativa busca reconocer a los alumnos que equilibran la responsabilidad, asistencia, participación y rendimiento, promoviendo la excelencia sin fomentar la competencia entre pares.
Al cierre del primer semestre académico, la Escuela de Desarrollo de Talentos (EDT), de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, instauró de manera oficial su “Cuadro de Honor”. El galardón busca reconocer a quienes a lo largo del primer semestre de 2026 han demostrado que la conjunción entre potencial y esfuerzo continuo conduce a la excelencia.
Durante la última clase de este periodo, se realizó una pausa en las actividades habituales para anunciar a los primeros galardonados de esta edición. Tras una rigurosa votación interna, se seleccionó a un estudiante por sección, destacando en esta oportunidad a Sofía Rubilar y Dasha Saavedra de la generación 2025 y a Oliver Adaos, Antonia Olivos e Iván Avila de la generación 2026. El reconocimiento formal, que incluye un diploma, se concretará formalmente al regreso de las vacaciones de invierno.
Los pilares de la excelencia
A diferencia de los sistemas de premiación tradicionales, el Cuadro de Honor de la EDT no se plantea como una competencia entre compañeros, sino como una valoración del camino propio y los avances de cada alumno. Por eso, para elegir a los premiados se consideraron cuatro pilares fundamentales:
Responsabilidad: Entendida como el compromiso constante en el cumplimiento ético de los deberes, evidenciando autonomía y madurez frente al proceso educativo.
Asistencia: Reflejo de la constancia y rigurosidad diaria, pilares de la autodisciplina indispensable para desarrollar habilidades de forma sostenida.
Participación: Centrada en una actitud proactiva, liderazgo constructivo y la generosidad de ideas que enriquecen las dinámicas grupales en el aula.
Rendimiento: Enfocado en la excelencia académica y la superación personal constante como resultado visible del esfuerzo diario, sin establecer comparaciones con el resto del grupo.
Un hito de alta valoración comunitaria
La recepción de este nuevo hito superó las expectativas del equipo organizador y generó dinámicas de alta camaradería en las distintas sedes. Christopher Rosales, coordinador académico de la EDT, lo describió así: “Tuve el honor de ser quien presentara este galardón y me sorprendió la buena recepción de los chicos. Nuestra idea era entregar un reconocimiento al tremendo esfuerzo que sabemos hacen nuestros estudiantes, pero no pensé que entusiasmaría tanto a los chicos: ¡hicieron redoble de tambores, lanzaron sus apuestas, aplaudieron y más! Cuando vi su recepción me pregunté por qué no habíamos entregado este premio antes”.
El entusiasmo no solo se vivió en el aula, sino que integró a toda la comunidad EDT. Para la coordinadora de tutores, Romina Jara, “fue un cierre preciso para que se sintiera como un último día de clases oficial. Todos estaban súper entusiasmados, aplaudieron a los ganadores y los felicitaron. Se veían muy contentos».
Leonor Aránguiz, profesora auxiliar de la G26, concluyó que este cuadro de honor «es el reflejo del compromiso y la constancia de los estudiantes que buscan superarse día a día a pesar de todas las dificultades».
Con este hito, la EDT refuerza un modelo educativo que vincula la excelencia institucional con el respaldo estratégico de organizaciones aliadas del sector público y privado, consolidando un ecosistema orientado a impulsar la movilidad social y el talento joven del país.

