Con un desayuno celebrado en las dependencias de San Antonio Terminal Internacional (STI), se ratificó el compromiso entre la Compañía Sud Americana de Vapores (CSAV) y la Escuela de Desarrollo de Talentos de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, que beneficia a estudiantes de la zona.

SAN ANTONIO. – El horizonte del puerto de San Antonio, principal motor económico de la zona, fue el escenario elegido para celebrar junto con los estudiantes de la EDT de San Antonio y Cartagena. En una oficina de STI con una impresionante visión en 360°, se llevó a cabo un desayuno de camaradería y fortalecimiento de la alianza entre la Escuela de Desarrollo de Talentos (EDT) de la Universidad de Chile y la Compañía Sud Americana de Vapores (CSAV).

El encuentro, marcado por la alegría y el reconocimiento al mérito, reunió a los 18 estudiantes de la Región de Valparaíso que este año forman parte del programa. La instancia sirvió para formalizar el compromiso tripartito donde CSAV asegura el financiamiento de los estudiantes de la zona, la EDT aporta el acompañamiento educativo y los liceos garantizan las condiciones para que sus alumnos puedan cumplir con las exigencias de la EDT.

Comprometidos con el territorio

Roberto Larraín, gerente general de CSAV, participó en esta actividad y compartió con los jóvenes, de quienes destacó su perseverancia. El ejecutivo instó a los estudiantes a mantener el esfuerzo para alcanzar sus metas profesionales. Por su parte, María Elena Palma, gerenta de Asuntos Públicos de la compañía, subrayó el objetivo del encuentro como una oportunidad de «goce, aprendizaje y para festejar experiencias compartidas» y relevó el orgullo que siente la empresa por el empeño y sacrificio de los jóvenes.

Por parte del puerto, Werner Sherman, gerente de operaciones de STI, dio la bienvenida a las instalaciones y subrayó que para la empresa es muy importante la interacción con su comuna.

El valor de la comunidad EDT

Uno de los momentos más importantes de la actividad fue el diálogo entre generaciones. Alumnos de la generación 2025 (G25) entregaron sus impresiones a los estudiantes que se integraron este año (G26). Matilda Berroeta, por ejemplo, emocionó a los presentes con un mensaje de validación: «Ustedes merecen estar aquí; les prometo que todo su esfuerzo será recompensado». Asimismo, sus compañeros Loreto Muñoz y Esteban Valenzuela hicieron hincapié en la «comunicación efectiva» y la «disciplina» como elementos claves para aprovechar al máximo la experiencia.

Gladys Ahumada, directora de la EDT, destacó el avance de los jóvenes de la región, quienes tras un año de programa ya demuestran un empoderamiento y desplante notables. «Todo lo que la EDT les entrega se lo merecen, para nosotros es un honor trabajar con ustedes y apoyarlos en el desarrollo de sus capacidades y el logro de sus proyectos”, señaló. El momento fue ideal también para agradecer a CSAV, cuya visión de futuro se traduce en asumir de manera concreta el fortalecimiento del capital humano en el territorio donde se desempeña.

La EDT como una fuente de oportunidades

El impacto de la EDT también fue valorado por las instituciones educativas. El director del Liceo Vicente Huidobro de Cartagena, Juan Francisco Rodríguez, calificó a los estudiantes como un orgullo institucional. En sintonía, Leandra Zepeda, representante del liceo INCO, agradeció a CSAV por hacer posible que los jóvenes no sólo puedan mejorar en lo académico sino también la oportunidad de desempeñarse en un contexto distinto que constituye una experiencia muy valiosa porque les permite salir de su zona de confort y enfrentarse al mundo.

La jornada cerró con testimonios de algunos de los nuevos estudiantes, como Constanza Reyes, quien resaltó el apoyo familiar como pilar para iniciar este camino, y otros compañeros que contaron sobre sus expectativas de aprendizaje y nuevos vínculos humanos.

La actividad finalizó con la firma de un convenio entre la EDT, CSAV y los cuatro liceos de la zona que participan en el programa, en el que reafirman que el talento no tiene fronteras geográficas ni sociales cuando existe la voluntad de trabajar en conjunto por la educación del país.